Los modos gregorianos (o modos eclesiásticos) son el sistema de ocho escalas que organizó la música religiosa de la Edad Media y que constituye la base del canto gregoriano. Cada modo se define por su finalis —la nota de reposo— y por su ámbito, y se agrupan en parejas auténtico–plagal.
¿Qué son los modos gregorianos?
Antes del sistema tonal de mayor y menor, la música occidental se organizaba en modos. Los teóricos medievales numeraron ocho, del I al VIII. Cada modo gira en torno a su finalis (la nota en la que terminan las melodías) y tiene un tenor o cuerda de recitación sobre la que se canta gran parte del texto.
Conviven dos nomenclaturas. La de raíz griega nombra los modos como dórico, frigio, lidio y mixolidio (y sus plagales hipo-). La latina agrupa cada finalis en una pareja auténtico/plagal con los nombres Protus (finalis Re), Deuterus (Mi), Tritus (Fa) y Tetrardus (Sol): así, el modo I es el Protus auténtico y el II el Protus plagal, y así sucesivamente.
Los 8 modos
| Modo | Nombre griego | Nombre latino | Tipo | Finalis | Repercusión | Ámbito |
|---|---|---|---|---|---|---|
| I | Dórico | Protus auténtico | Auténtico | Re | La | Re–Re |
| II | Hipodórico | Protus plagal | Plagal | Re | Fa | La–La |
| III | Frigio | Deuterus auténtico | Auténtico | Mi | Do | Mi–Mi |
| IV | Hipofrigio | Deuterus plagal | Plagal | Mi | La | Si–Si |
| V | Lidio | Tritus auténtico | Auténtico | Fa | Do | Fa–Fa |
| VI | Hipolidio | Tritus plagal | Plagal | Fa | La | Do–Do |
| VII | Mixolidio | Tetrardus auténtico | Auténtico | Sol | Re | Sol–Sol |
| VIII | Hipomixolidio | Tetrardus plagal | Plagal | Sol | Do | Re–Re |
Auténticos y plagales
Cada finalis genera dos modos. En el modo auténtico la melodía se mueve por encima de la finalis, hasta la octava superior. En el modo plagal (prefijo «hipo-») la melodía gira alrededor de la finalis, desde una cuarta por debajo hasta una quinta por encima. Ambos comparten la misma finalis pero tienen distinto ámbito y distinto tenor.
La finalis y la repercusión
Cada modo se reconoce por dos notas clave. La finalis es la nota en la que concluyen las melodías, el centro de reposo del modo. La repercusión (también llamada tenor, cuerda de recitación o tuba) es la nota sobre la que se recita gran parte del texto, la más repetida. En los modos auténticos la repercusión está una quinta sobre la finalis (con ajustes en el III y el VIII para evitar el si); en los plagales, una tercera por debajo de la del auténtico correspondiente.
Los 8 modos en el pentagrama
Cada modo con su ámbito completo. La nota marcada con F (en dorado) es la finalis; la marcada con R (en azul) es la repercusión o tenor.








¿Es lo mismo que los modos griegos?
Los nombres coinciden (dórico, frigio, lidio, mixolidio), pero los sistemas son distintos. Los modos gregorianos son ocho, medievales, definidos por finalis y ámbito (con parejas auténtico/plagal). Los modos griegos modernos son siete y se obtienen tocando la escala mayor desde cada grado. En notas, el dórico gregoriano (Re–Re) coincide con el dórico moderno. Más tarde, en el Renacimiento, Glareano amplió el sistema a doce modos al añadir el eólico y el jónico.