Una cadencia es la fórmula armónica que cierra o articula una frase musical: un grupo de acordes que produce una sensación de reposo, de suspensión o de sorpresa. Son, en armonía, el equivalente a los signos de puntuación del lenguaje. Casi todas se definen por sus dos últimos acordes y su relación con la tonalidad. Todos los ejemplos están en Do mayor.
Tipos de cadencias
| Cadencia | Acordes | Carácter |
|---|---|---|
| Auténtica perfecta | V → I (ambos en estado fundamental, tónica en la voz superior) | Conclusión máxima |
| Auténtica imperfecta | V → I (con inversión o sin la tónica arriba) | Conclusión más débil |
| Plagal | IV → I | Reposo suave («amén») |
| Rota (de engaño) | V → VI | Sorpresa: no concluye |
| Semicadencia sobre la dominante | … → V | Suspensiva («coma») |
| Semicadencia sobre la subdominante | … → IV | Suspensiva, más blanda |
Cadencia auténtica (V – I)
Es la cadencia conclusiva por excelencia: el acorde de dominante (V o V7) resuelve en la tónica (I). El tritono de la dominante «exige» esa resolución. Según cómo se presente, se distinguen dos clases:
- Auténtica perfecta: V y I en estado fundamental y con la tónica en la voz más aguda del acorde final. Es la de máxima sensación de conclusión, la que cierra una obra.
- Auténtica imperfecta: es también V–I, pero no cumple alguna de esas condiciones (algún acorde está invertido, o en la voz superior del I no está la tónica sino la 3.ª o la 5.ª). Concluye, pero con menos rotundidad.

Cadencia plagal (IV – I)
Enlaza la subdominante (IV) con la tónica (I). Suena más suave, solemne y «antigua» que la auténtica, porque no contiene la tensión del tritono. Es la célebre cadencia del «amén» con que terminan muchos himnos religiosos.

Cadencia rota o de engaño (V – VI)
La dominante (V), que parece que va a resolver en la tónica, lo hace en el VI grado (la relativa menor). El oído espera el reposo y recibe una sorpresa: la frase no concluye y la música continúa. Por eso se llama también cadencia interrumpida.

Semicadencia sobre la dominante (… – V)
Es una cadencia suspensiva: la frase termina en el acorde de dominante (V) —normalmente precedido del I, el II o el IV— en lugar de resolver en la tónica. No cierra: deja una sensación de pregunta, una «coma musical» que pide continuación. Es muy frecuente al final de la primera frase de un tema, antes de la respuesta.

Semicadencia sobre la subdominante (… – IV)
También existe la semicadencia que termina en el acorde de subdominante (IV). Es igualmente suspensiva, pero su efecto es más blando y reposado que el de la semicadencia sobre la dominante, porque la subdominante no genera la tensión característica del V. Articula la frase sin cerrarla del todo.

Cadencias y grados de la escala
Todas las cadencias se construyen con acordes levantados sobre los grados de la escala: la tónica (I), la subdominante (IV) y, sobre todo, la dominante (V), los tres grados tonales que sostienen la armonía. Para profundizar en los acordes que intervienen, consulta los acordes de séptima y las tríadas.