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Teoría Musical

Las notas del vibráfono

El vibráfono es el raro de la familia. Sus láminas son de aluminio, no de madera; tiene pedal, como un piano; y lleva un motor que hace ondular el sonido. No es el único de la percusión afinada que puede apagar a voluntad —las campanas tubulares y las liras con pedal también llevan apagador—, pero sí aquel en el que el pedal forma parte de la técnica diaria: aquí no sirve solo para callar el instrumento, sino para frasear con él.

Como la marimba, y a diferencia del xilófono, suena donde está escrito: no transpone.

Las notas del vibráfono

Tres octavas justas, del Fa₃ al Fa₆. Elige cualquier nota y escúchala.

Sonido generado con MuseScore. Las láminas del diagrama están en el mismo orden que las del instrumento: las naturales abajo y las alteradas arriba, agrupadas de dos en dos y de tres en tres.

El material es, de hecho, la manera más rápida de distinguir los tres teclados de láminas: el xilófono y la marimba son de madera, la lira es de acero y el vibráfono, de aluminio.

El pedal, y qué se hace con él

Bajo las láminas corre una barra apagadora forrada de fieltro, empujada contra ellas por un muelle. En reposo lo apaga todo: sin pedal, la nota se corta casi al nacer. Al pisar, la barra baja y las láminas quedan libres para vibrar, que es cuando aparece la resonancia larga del instrumento.

De ahí salen recursos que no existen en el resto de la familia:

  • Legato de pedal. Igual que en el piano: se cambia el pedal justo después de atacar la nota nueva, de modo que se apaga la anterior sin cortar la que acaba de sonar.
  • Medio pedal. Dejando la barra rozando las láminas se obtiene una resonancia corta, intermedia, muy útil en pasajes rápidos.
  • Apagado con la mano. Se posa un dedo o la baqueta sobre una lámina concreta para callarla sin tocar el pedal, que apaga todas.
  • Dead stroke. Se golpea y se deja la baqueta pegada a la lámina: el sonido nace ya cortado, seco y sordo.

El motor y el vibrato

Dentro de cada resonador hay un disco, y todos giran a la vez movidos por un motor eléctrico. Al girar abren y cierran la boca del tubo, y esa apertura y cierre continuos hacen que el sonido suba y baje de intensidad: el «vibrato» del vibráfono.

Conviene ser exacto con lo que ocurre: lo que oscila es la intensidad, no la altura. En rigor es un trémolo, no un vibrato, aunque todo el mundo lo llame así. La velocidad se regula con un mando, y en la mayor parte del repertorio el motor va apagado salvo que la partitura pida lo contrario.

Baquetas de cordel

Sobre aluminio, la baqueta habitual es de cabeza de goma forrada de hilo o cordel. La goma desnuda saca demasiado ataque metálico, y el fieltro blando de marimba apenas hace hablar a la lámina. En el jazz se usan además baquetas más duras para que las líneas rápidas se oigan con claridad.

El vibráfono es, junto a la marimba, el instrumento donde la técnica de cuatro baquetas es cotidiana: sostener acordes con el pedal mientras se lleva la melodía es media razón de ser del instrumento.

Por qué es de aluminio

El vibráfono nace en Estados Unidos en los años veinte, y la elección del aluminio no es casual: es un metal cuyas láminas vibran mucho tiempo y con un espectro más limpio que el acero del glockenspiel, que suena mucho más estridente. Esa duración larga es la que hace necesario el pedal: sin él, el instrumento sería impracticable.

Como en el resto de la familia, cada lámina lleva su resonador afinado y un rebaje en la cara inferior que fija la altura y limpia los primeros parciales.

El instrumento del jazz

Ningún otro instrumento de láminas está tan identificado con un estilo. Lionel Hampton lo convierte en instrumento solista en los años treinta, y después Milt Jackson, con el Modern Jazz Quartet, define el lenguaje que todavía se estudia: frases largas, uso constante del pedal y un vibrato lento y muy medido.

De ahí viene también el agarre Burton de cuatro baquetas, pensado para tocar acordes de jazz, y que hoy se enseña también en la marimba.

En la orquesta y en la banda

En la música orquestal el vibráfono es relativamente reciente —entra en el siglo XX— y se usa por su capacidad de sostener: acordes que se mantienen bajo el resto del conjunto, notas largas que aparecen y se apagan sin ataque perceptible, colores fríos y flotantes que ningún otro instrumento de percusión da.

En la banda cumple una función parecida, y además sirve de sostén armónico en los pasajes suaves, donde una marimba sonaría demasiado percutida.

Errores frecuentes

  • Dejar el motor encendido por defecto. El motor debe estar apagado salvo indicación expresa; encendido y a la velocidad equivocada, arruina el pasaje.
  • Escribir sin pensar en el pedal. Las armonías que se solapan necesitan cambios de pedal; si no se indican, se acumulan.
  • Confundirlo con la celesta. Suenan parecido en grabaciones, pero la celesta es un teclado con martillos y el vibráfono se toca con baquetas.

Preguntas Frecuentes

¿El vibráfono transpone?
No. El vibráfono suena donde está escrito, igual que la marimba. Su rango habitual es de tres octavas, del Fa₃ al Fa₆, y se escribe en clave de sol.
¿Para qué sirve el pedal del vibráfono?
Una barra apagadora forrada de fieltro está apoyada sobre las láminas y las calla. Al pisar el pedal la barra baja y las láminas quedan libres para vibrar, de modo que el pedal permite sostener el sonido, cortarlo o hacer legato como en el piano.
¿Qué hace el motor del vibráfono?
Gira unos discos situados dentro de los resonadores, que abren y cierran la boca de cada tubo. Eso hace que el sonido suba y baje de intensidad. En rigor es un trémolo, no un vibrato, porque lo que oscila es la intensidad y no la altura. Se usa apagado salvo que la partitura pida lo contrario.
¿Qué baquetas se usan en el vibráfono?
Baquetas de cabeza de goma forrada de hilo o cordel. La goma desnuda saca demasiado ataque metálico y el fieltro blando de marimba no hace hablar a la lámina de aluminio.