Igual que una frase se clasifica por su comienzo, también se describe por su final (o terminación): el lugar donde cae su última nota respecto a los tiempos del compás. Hay dos posibilidades: final en tiempo fuerte y final en tiempo débil.
Final en tiempo fuerte
La frase termina con su última nota sobre un tiempo fuerte (acentuado). Produce una sensación de conclusión rotunda y definitiva, de punto y final. Es el cierre más habitual en marchas, himnos y en buena parte de la música popular.

Final en tiempo débil
La última nota cae en un tiempo débil, después del acento. El resultado es un cierre más suave, suspendido o «en el aire», muy frecuente en el vals y en gran parte de la música del Romanticismo.

Una nota sobre la terminología
Tradicionalmente, la teoría llamaba a estos finales «masculino» (en tiempo fuerte) y «femenino» (en tiempo débil). Es una nomenclatura antigua y poco afortunada: no describe nada musical y arrastra connotaciones que hoy carecen de sentido. Por eso preferimos hablar simplemente de final en tiempo fuerte y en tiempo débil. Si buscas el término más técnico, también se usan final íctico (en el ictus, el tiempo fuerte) y final posíctico (después del ictus).
Tabla comparativa
| Final | ¿Dónde cae la última nota? | Sensación | Término técnico (antiguo) |
|---|---|---|---|
| En tiempo fuerte | Sobre el acento (tiempo fuerte) | Conclusión rotunda | Íctico («masculino») |
| En tiempo débil | Después del acento | Cierre suave, suspendido | Posíctico («femenino») |
Final rítmico y cadencia no son lo mismo
Este final, que describe el ritmo (en qué tiempo cae la última nota), no debe confundirse con la cadencia, que es el final armónico: la sucesión de acordes (V-I, IV-I…) que cierra la frase. Una misma frase tiene a la vez un final rítmico —fuerte o débil— y un final armónico —su cadencia—.