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Teoría Musical

Los instrumentos de percusión afinada

La percusión afinada es la que da notas. Frente a la caja, el bombo o los platillos, que producen un golpe sin altura reconocible, estos instrumentos tocan melodías y armonías: tienen su nota, su rango y su sitio en la partitura como cualquier otro.

Esta página reúne los siete que se encuentran habitualmente en una orquesta o en una banda: qué los distingue, cuánto abarca cada uno y —lo que más problemas da— cuáles suenan donde están escritos y cuáles no. No todos están siempre: algunos son de plantilla y otros aparecen solo cuando la obra los pide.

Qué significa «afinada»

Un instrumento tiene altura definida cuando su sonido deja oír una nota concreta. Eso depende de cómo vibre: si los modos de vibración guardan proporciones sencillas, el oído reconoce una altura; si están repartidos de cualquier manera, oímos ruido con color pero sin nota.

Un platillo reparte su energía en tantísimos parciales y tan apretados que no hay nota que sacar. Una lámina de marimba, en cambio, está rebajada por debajo precisamente para que sus primeros parciales caigan en proporciones armónicas, y por eso canta.

Y hay dos casos que merecen párrafo aparte, porque la nota que oímos no está en el sonido: en los timbales y en las campanas tubulares, la frecuencia de la nota apenas tiene energía. Lo que hay son parciales en proporciones cercanas a 2, 3 y 4, y el oído reconstruye la fundamental que falta. Es la serie armónica leída al revés: en vez de partir de una fundamental para deducir sus parciales, el oído parte de los parciales para deducir la fundamental.

Los siete instrumentos

Se agrupan por cómo producen el sonido, que es también lo que explica su timbre:

  • Un parche tensado. Los timbales, el único de la familia en el que cada instrumento da una nota cada vez y hay que cambiarla con el pedal.
  • Láminas de madera con resonador. El xilófono, seco y cortante, y la marimba, cálida y con mucho cuerpo.
  • Láminas de metal. El vibráfono, de aluminio y con pedal y motor, y la lira, de acero y agudísima.
  • Discos de bronce. Los crótalos, que no son láminas sino discos macizos, gruesos, con una resonancia larguísima.
  • Tubos. Las campanas tubulares, que imitan el tañido de una torre.

Cuatro de ellos son de láminas —xilófono, marimba, vibráfono y lira— y los crótalos son discos, pero los cinco comparten algo que simplifica mucho la vida: están ordenados como el teclado del piano, con las naturales delante y las alteradas detrás en grupos de dos y de tres. Quien lee piano sabe orientarse en cualquiera de ellos.

Tabla comparativa: rango y transposición

Esta es la tabla que conviene tener a mano al escribir para percusión. La columna «suena» es lo que sale del instrumento; la columna «escrito», lo que hay que poner en el papel.

Instrumento Escrito Suena Transpone
Timbales (juego de 5)Re₂–Do₄Re₂–Do₄no
Marimba (5 octavas)Do₂–Do₇Do₂–Do₇no
VibráfonoFa₃–Fa₆Fa₃–Fa₆no
Campanas tubularesDo₄–Fa₅Do₄–Fa₅no
Xilófono (3,5 octavas)Fa₃–Do₇Fa₄–Do₈una octava
Lira o glockenspielSol₃–Do₆Sol₅–Do₈dos octavas
Crótalos (2 octavas)Do₄–Do₆Do₆–Do₈dos octavas

Los rangos son orientativos, los de los tamaños más habituales, y varían según el modelo: la marimba se fabrica de cuatro a cinco octavas, el xilófono de tres a cuatro y los crótalos se venden por octavas sueltas. Y los números de octava siguen el sistema internacional, en el que el Do central es Do₄; si manejas la numeración franco-belga, muy habitual en España, ese mismo Do es Do₃ y todos los números de la tabla bajan una unidad (el índice acústico).

Las tres que transponen, y por qué

Xilófono, lira y crótalos suenan más agudo de lo que está escrito: el xilófono una octava, la lira y los crótalos dos. No es un capricho ni una herencia histórica como en el clarinete o la trompa: es que su registro real está tan arriba que escribirlos donde suenan llenaría la parte de líneas adicionales ilegibles.

Para el intérprete no cambia nada —lee y golpea la lámina que ve—, pero para quien escribe o dirige lo cambia todo: un unísono sobre el papel entre xilófono y flauta sonará en octavas, y una parte de lira escrita «donde suena» pedirá notas que el instrumento no tiene.

Hay una trampa añadida al mirar catálogos y alquileres: en español conviven dos maneras de numerar las octavas, el sistema internacional (el Do central es Do₄) y el franco-belga (ese mismo Do es Do₃). Por eso un mismo juego de crótalos aparece anunciado como Do₄–Do₅ en una tienda y como Do₃–Do₄ en otra. Esta página usa el sistema internacional; si los números no te cuadran, mira primero el índice acústico.

Quién apaga y quién no

El metal sigue sonando mucho después del golpe, y gestionarlo es media técnica de esta familia. Cada instrumento lo resuelve de una manera:

Instrumento Cómo se apaga
VibráfonoPedal, y forma parte del fraseo
Campanas tubularesPedal apagador
LiraCon la mano; los modelos con pedal, con él
CrótalosSolo con la mano
TimbalesCon la mano sobre el parche
Xilófono y marimbaNo hace falta: la madera se apaga sola

De ahí sale una regla práctica al escribir: en los de madera, para sostener una nota hace falta un trémolo; en los de metal, lo que hay que prever es lo contrario, cómo cortarla.

En la banda y en la orquesta

No todos están siempre. Timbales, xilófono, lira y campanas forman el núcleo estable de la percusión afinada en la banda, y la lira tiene además su versión de desfile, con el armazón que se sujeta al cuerpo y se toca con una sola baqueta.

La marimba y el vibráfono aparecen en el repertorio moderno y en las obras de certamen, y son los dos que más repertorio solista tienen, donde se toca con cuatro baquetas. Los crótalos son el caso extremo: no forman parte de la plantilla de casi ninguna agrupación y se alquilan cuando una obra los pide.

Un poco de historia

Los timbales son los veteranos: entran en la orquesta en el siglo XVII y durante mucho tiempo fueron la única percusión afinada estable. El resto es reciente. Las campanas tubulares se inventan en el siglo XIX para sustituir a las campanas de una torre, imposibles de mover y de afinar. El xilófono se gana su sitio a finales de ese mismo siglo, asociado al sonido de los huesos. Y el vibráfono es el más joven: nace en Estados Unidos en los años veinte, y el jazz lo convierte en instrumento solista antes que la música orquestal.

En resumen

  • Siete instrumentos: timbales, xilófono, marimba, vibráfono, lira, campanas tubulares y crótalos.
  • Los cuatro de láminas y los crótalos están ordenados como un teclado de piano.
  • Tres transponen: xilófono una octava y lira y crótalos dos, siempre hacia el agudo.
  • En los de metal hay que prever cómo apagar; en los de madera, cómo sostener.
  • En timbales y campanas, la nota que oyes es una fundamental que el oído reconstruye.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los instrumentos de percusión afinada?
En la orquesta y en la banda son siete: los timbales, el xilófono, la marimba, el vibráfono, la lira o glockenspiel, las campanas tubulares y los crótalos. Todos tienen altura definida, es decir, dan notas concretas y no solo un golpe.
¿Qué diferencia hay entre percusión afinada y no afinada?
Que se pueda reconocer una nota en el sonido. En la percusión afinada los modos de vibración guardan proporciones sencillas y el oído identifica una altura; en la no afinada, como la caja, el bombo o los platillos, los parciales están tan repartidos que no hay nota que sacar, aunque sí un timbre reconocible.
¿Qué instrumentos de percusión transponen?
Tres, y siempre hacia el agudo: el xilófono suena una octava por encima de lo escrito, y la lira y los crótalos suenan dos octavas por encima. Los timbales, la marimba, el vibráfono y las campanas tubulares suenan donde están escritos.
¿Por qué se escriben más graves de lo que suenan?
Porque su registro real es tan agudo que escribirlos donde suenan llenaría la parte de líneas adicionales imposibles de leer con rapidez. Bajando la escritura una o dos octavas, la música cabe cómodamente en el pentagrama de sol.